Una mañana cualquiera, parte 3 (2)

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Una mañana cualquiera, parte 3 (2)

Mensaje por El Comisario el Jue Ene 07, 2016 11:45 pm

Cannighan y Merle tuvieron tiempo para ver arder las mechas de los cañones y apartarse de la trayectoria de los proyectiles antes de que estos salieran disparados hacia la rocosa y nevada colina donde se habían apostado los Thuran a la espera de que ellos dos reconocieran el terreno antes.
Merle, que era uno de los francotiradores más veteranos de los Thuran, había servido en la Segunda Compañía de Infantería Ligera y Exploración de Thuran durante siete periodos seguidos en la infame Segunda Guerra. También estuvo en Rasganorte, y gracias a una lesión sufrida durante el naufragio que la Segunda y la Tercera sufrieron en las costas de Tanaris por culpa de un revoltuoso mar, se había tenido que quedar en Gadgetzan a espera de recuperarse de sus graves heridas. Como si de una broma de mal gusto se tratara, aquello le salvó luego de morir ahogado en las Mil Agujas durante el gran hundimiento que se produjo durante el clímax del cataclismo de Alamuerte el Destructor. También había ayudado a los goblins de Bonvapor a defender Gadgetzan de los piratas que intentaban invadir la costa a causa de los constantes maremotos que se producían en sus islas. Apostado en una torre de agua de los Goblin, Merle terminó con treinta y cuatro piratas durante dos días de ardua batalla pese a su estado. Como gratitud a su ayuda, los goblin le consiguieron un pasaje gratuito hasta Ventormenta, teniendo que hacer escala tanto en Trinquete como en Bahía del Botín antes. Al llegar finalmente a Ventormenta y confirmarse sus peores temores de que su compañía entera había muerto ahogada junto a la Tercera, fue integrado en el Primero de Thuran por el Comisario Yirias Borrel, y destinado a la Novena de Exploradores del Sargento Tulios, reservada para los veteranos más duros del Primero y Único. Si bien fue bien recibido por sus camaradas, que a menudo se apiadaban, quizá en exceso, del veterano, estos mismos notaban que le rodeaba un aura de melancolía y que a menudo se mostraba muy temerario en el campo de batalla, algo que preocupaba al Sargento Tulios y al Comisario Borrel, que sospechaba que el veterano explorador hacía lo posible para encontrar la muerte a manos de sus enemigos a fin de reunirse con sus antiguos compañeros. Tal comportamiento no podía ser tolerado, así que tomó cartas en el asunto personalmente. No se sabe muy bien de qué hablaron el Comisario y el Francotirador, pero Merle comenzó a mostrar un comportamiento más abierto y a participar más en las actividades extraoficiales de sus camaradas, mostrando especial interés en las apuestas y los dados.
Cannighan en cambio, era todo lo contrario a Merle. Era joven y extrovertido, siempre dispuesto a echar una mano en cualquier cosa y a compartir bebidas e historias con el resto de los Thuran. Era el hijo del difunto John Cannighan, un cabo de la tercera compañía que habia muerto cuando Cannighan era todavía un chaval. El Primero acogió al muchacho y lo entrenaron desde joven, convirtiendolo en un gran explorador y tirador, y el primero en lograr formar parte de la Novena sin ser un veterano, algo que había causado bastante controversia y celos entorno a algunos soldados que se veían a sí mismos más capacitados y preparados que ese muchacho que parecía tan verde y simpático. Sin embargo, el Sargento Tulios, siempre de mentalidad abierta y receptiva, vio el potencial del muchacho e insistió en que entrar a formar parte de su equipo. Dentro de la novena, Cannighan no tardó en crear lazos con sus hermanos de armas. A menudo bromeaba con Tulios, hablaba de mujeres con el cabo Gus, hacía apuestas y jugaba a los dados con el taciturno Merle y siempre estaba dispuesto a competir en un torneo de cerveza con Donny el Rubio. Puede que desde fuera pareciera que el muchacho no encajara en ese grupo de hombres veteranos con la piel curtida y repleta de cicatrices, pero el joven chico era uno más de la Novena y era respetado dentro de ella por sus constantes logros.
Y allí estaban los dos, con la retirada cerrada por un montón de roca y nieve que seguramente había sepultado a todos su compañeros y delante un manto de niebla donde acechaban multiples enemigos armados. Merle agarró a Cannighan y lo levantó, y a hurtadillas se ocultaron tras una linea de árboles muy oportunamente cercana. Desde allí no pudieron más que observar como una patrulla se acercaba para inspeccionar los restos de las rocas en busca de cadáveres de humanos. Aunque algo extrañó a Cannighan, que observó a través de la mirilla que entre aquella patrulla que debería ser unicamente de renegados, había también humanos, orcos y enanos. No estaba muy seguro si vestían de negro, o de un color purpura por culpa de la niebla, pero la primera palabra que le vino a la cabeza fue la misma que dijo Merle un instante después.
— Crepusculares...—el veterano hizo una mueca de desagrado, como si todo se hubiera complicado todavía más derrepente.
Agarró con firmeza su rifle y observó la zona alrededor. No tardó en comenzar a elaborar un plan, en parte confiando tal vez demasiado en la suerte, pero no había otra manera de salvar a sus compañeros si los Crepusculares estaban allí.
De nuevo agarró a Cannighan para acercarlo a él, y en voz baja, le contó su plan. Los detalles no están claros, pero incluían robar un mortero, utilizarlo para bombardear al menos cuatro proyectiles contra las baterías que estaban apostadas unos pocos metros delante de ellos, y que serían facilmente reconocibles a través de la niebla. Luego, utilizando las granadas de mecha que Merle llevaba siempre encima, este aprovechando la distracción de los morteros y la confusión de la destrucción de las baterías principales, se adentraría en el campamento por un lugar alejado del embrollo, mientras Cannighan le cubriría de todos los enemigos posibles para que Merle pudiera plantar todas las bombas posibles y hacerlas estallar.
Eso ultimo había producido cierto desagrado en Cannighan. El chico sabía que Merle siempre había buscado una manera de morir de manera gloriosa y de tener una muerte digna para que la gente pueda hablar con orgullo de la muerte de un soldado de la Segunda Compañía, y no en el tono melancolico con el que se hablaba normalmente de la tragedia de las Mil Agujas. Merle iba a honrar en batalla a la Segunda y a la Tercera, era algo que llevaba buscando desde que había sido asignado en la Novena. Pero a Cannighan le entristeció, pues había sido de los primeros en recibirlo cuando ingresó en la compañía, y cuidó de que fuera bien aceptado por los demás miembros, presentandole a cada uno personalmente y contandole sus aficiones.
Pero no tenían tiempo para sentimentalismos. Sí, el capitán aún resistía, y a menudo los cañones de la base respondían al fuego enemigo. Merle usaría las explosiones para que sus camaradas apostados arriba en la base pudieran hacer blanco de manera más certera utilizando las enormes llamas que producirían sus granadas.
Cannighan y Merle se dieron un apretón de manos, y bastó con una mirada firme para despedirse. Cannighan trepó hasta un arbol, y comenzó a seguir a Merle a través de la niebla, que a medida que avanzaba la mañana, se iba disipando más y más. Puede que los crepusculares confiaran en haber arrasado con el campamento a esas alturas, pero lo cierto es que se les estaba haciendo tarde, y eso se notaba en los apresurados disparos que comenzaban a llevarse a cabo entre la artillería enemiga.
Así pues, Merle alcanzó el primer mortero, y con dos rapidos movimientos desnucó a los dos artilleros que lo manejaban. Redirigió el fuego de mortero y le llevó tiempo cargarlo. Tal vez más del que habían planeado, pero tuvo tiempo de disparar tres salvas antes de que una patrulla se acercara. Cannighan aprovechó la confusión de las baterías destruidas y el enorme estruendo producido por las explosiones de las cargas de pólvora y los proyectiles para abatir a los tres enemigos que se acercaban a Merle, lo que le dispuso de un disparo más que por desgracia falló. Merle se giró, sin saber muy bien donde estaba apostado Cannighan, pero sabiendo que lo vería, le hizo un gesto con el dedo indicando que por el momento todo iba bien. Rodeó su posición y se alejó para que no le vieran, y a Cannighan le costó seguirle también gracias a la pericia del veterano de moverse sigilosamente. Facilmente y evadiendo patrullas, alcanzó los cañones delanteros desde donde se producían los disparos más graves. Sin embargo, una descarga producida desde la base cerca del lugar donde habían estallado las baterías hizo que Merle tuviera que detenerse antes de entrar. Eso le haría perder unos cuantos segundos, pero cuando el fuego comenzó a disminuir, se metió entre todo el barro y el humo, y Cannighan le perdió de vista.
— Mierda! —se maldijo a sí mismo por su error, e intentó buscar de nuevo a su compañero.
Tras unos minutos intentando detectar la silueta de Merle y no conseguirlo, desistió y lamentó la muerte de su compañero. Pero un destello llamó su atención, y volvió a colocar su ojo en la mira. Era una mecha...siguió el recorrido y vio a Merle rodeado de multiples no-muertos, batiendose con su estoque. A sus pies yacían ya tres de ellos, y Cannighan le prestó apoyo acabando con dos más. Pero un mal tropiezo de Merle debido a una explosión cercana le hizo perder el equilibrio, y un palmo de acero salió de su tripa. Cannighan sintió un repentino pinchazo de dolor, y alcanzó a ver como Merle sacaba una granada encendida de su chaleco antes de mirar al cielo y gritar. "POR LA SEGU—". Si bien no llegó a decir la frase entera al estallar en llamás.epentino orgullo por su compañero, y se prometió a sí mismo que saldría de aquella para contar a todos los demás como Merle se había sacrificado para destruir parte de la artillería enemiga.
El joven muchacho comenzó a bajar del arbol cuando otro destelló llamó su atención, y seguido de multiples explosiones como si fichas de dominó se tratara. No puedo más que sonreir de nuevo, con más orgullo que nunca, del legado de valor que había dejado el veterano. Ahora, tenía que encontrar la manera de salir de allí y tratar de reunirse con algun superviviente de los exploradores.

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